Diamante, conocida como la ciudad blanca por la coloración de su suelo arcilloso, hace algunos años comenzó a llenarse de colores. En espacios públicos y privados, parques, paseos y esquinas ahora hay murales o pequeños dibujos que llevan una sola marca: Cultura Mosca. Su creador es Ezequiel Zapata, contó que se define como artista urbano y autodidacta ya que “desde chico me gusta dibujar y pintar, aunque nunca hice cursos ni talleres”.

 

Diamante, conocida como la ciudad blanca por la coloración de su suelo arcilloso, hace algunos años comenzó a llenarse de colores. En espacios públicos y privados, parques, paseos y esquinas ahora hay murales o pequeños dibujos que llevan una sola marca: Cultura Mosca. Su creador es Ezequiel Zapata, quien contó a que se define como artista urbano y autodidacta ya que “desde chico me gusta dibujar y pintar, aunque nunca hice cursos ni talleres”.

Ezequiel recordó como fueron sus primeros pasos en el arte urbano: “fue de a poco, sin sustento externo y sólo los fines de semana libres de estudio o de algún otro compromiso” y sólo pequeños trazos en calles, cordones cuneta o alguna pared prestada de Diamante o Santa Fe, el lugar al que fue a estudiar y donde está por recibirse de arquitecto urbanista.

De más está decir que su principal punto de interés es la ciudad, pero no sólo por las edificaciones, sino también por los mensajes que encuentra y con los que interactúa. “Sin que nos demos cuenta la ciudad es un soporte de muchas cosas: de orden, de comunicación y de publicidad, tanto de productos y servicios, como de políticos en épocas de campaña”, relató el artista.

Y el arte, ¿dónde está?
Pero en medio de medio de carteles y propaganda, Ezequiel descubrió que faltaba arte, algo que lo incentivó y dejó marcas en las primeras pintadas. Aún hoy busca dejar no sólo un mensaje sino “una intención social”, sobre todo cuando se trata de los espacios públicos que es donde prefiere intervenir porque los considera como “un lugar de expresión y encuentros, un lugar que hable de nosotros y nuestra identidad, y donde debe estar el arte”. Además, está convencido que “el arte urbano debe estar para comunicarnos”.

En medio de una campaña política descubrió una pared en blanco, dispuesta a ser pintada por el oficialismo, pero él llegó días antes y plasmó: “Nunca dejes de molestar”, mensaje que no sólo causó el efecto esperado, porque lo llamaron desde la municipalidad a dar explicaciones por la usurpación del espacio, sino que a cambio consiguió material para pintar un espacio público con niños y adolescentes. Pero más allá de eso, cree que su intervención cumplió con el efecto que esperaba, porque “tomé como respuesta que hayan tapado lo que escribí”, indicó.

Cultura Mosca, siempre molestar.

Cultura Mosca, siempre molestar.

Además, pintó en Diamante un geriátrico, un jardín de infantes, el interior del frente cultural independiente La Barranca, parques, paredes y tiene ya una lista de varias instituciones educativas para continuar con sus intervenciones e incentivar a los alumnos a que formen parte, espera “poder hacerlo en algún barrio”, ya que lo “siente como una necesidad”.

Aunque no es docente, el año pasado coordinó un taller de arte urbano en La Barranca que sobrepasó sus expectativas por la cantidad de adolescentes que asistieron y el incentivo que logró generar y, por más que quiere terminar con la carrera universitaria, tiene pensado continuar desarrollándolo pero “con mayor exigencia que el año pasado”, destacó.

Dejar una marca
Como parte de su carrera, tuvo la oportunidad de realizar un año de intercambio en Brasil, donde en prácticas de reformas de bares y hostels pudo plasmar su arte. En sus propuestas “buscaba que las paredes sean un soporte, más allá de las medidas y los ladrillos”. Una vez de vuelta en Argentina, y en sus primeros trabajos buscó dejar una marca, ese punto en común entre la arquitectura y el arte.

Ahora, de vuelta en Argentina, cree haber encontrado un punto de equilibrio entre la arquitectura y el arte,  y prefiere pintar los espacios públicos porque cree que ese “es el lugar donde debe estar el arte, un lugar de expresión y encuentro, que hable de nosotros y nuestra identidad”.  “El arte urbano está para comunicarnos y generar un espacio que nos identifique”.

 

FUENTE INFORMATIVA: http://www.aimdigital.com.ar/2015/02/02/un-artista-urbano-que-colorea-diamante/

 

 

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