“El chamamé es más importante que el tango en términos identitarios, porque representa como ninguna otra expresión musical la compleja mixtura de las comunidades autóctonas y las de quienes llegaron a estas tierras, conquistadores e inmigrantes", sostiene el académico francés Michel Plisson, etnomusicólogo de la Sorbona y uno de los mayores especialistas en mestizajes musicales en América Latina.
Escribe: ENZO RODRÍGUEZ

TIERRA DE MÚSICOS

Hoy: Tránsito Cocomarola

“El chamamé es más importante que el tango en términos identitarios, porque representa como ninguna otra expresión musical la compleja mixtura de las comunidades autóctonas y las de quienes llegaron a estas tierras, conquistadores e inmigrantes", sostiene el académico francés Michel Plisson, etnomusicólogo de la Sorbona y uno de los mayores especialistas en mestizajes musicales en América Latina.
Lejos de querer entrar en polémica alguna sobre que expresión es más o es menos que otra, es innegable la representatividad y vigencia que tiene este género en lo que fuera la región guaranitica: El litoral argentino y parte de Paraguay y Brasil. A tal punto es así que deja de lado todo asunto limítrofe y, hoy por hoy, se reconoce culturalmente a toda esa zona de Sudamérica como “NACION CHAMAMECERA”.
Hace unos días, el 19 de Setiembre, celebramos el “DIA DEL CHAMAME”porque, claro, una manifestación popular de esta talla merecía tener una fecha para honrarla en forma más que especial.
La idea surgió hace unos años a raíz de una ley de la provincia de Corrientes que, rápidamente, se extendió al resto de las provincias y muy pronto fue Ley Nacional, y se eligió esta fecha porque fue el 19 de Setiembre de 1974 el día en que falleció Don MARIO DEL TRANSITO COCOMAROLA.
Podría haberse elegido el día de su nacimiento para esta conmemoración, o acaso la fecha en que se registró o grabó“KILOMETRO 11”, su obra más difundida y, por aclamación popular, el “Himno al Chamamé” por excelencia,… Pero no, fieles a nuestra tradición histórica, evocamos la importancia y las obras de cierta gente en el día de su muerte, como si el hecho de dejar físicamente este mundo hubiese sido el mayor y más destacable de sus aportes.
Y quien fue Cocomarola? Bueno, ni más ni menos que uno de los pilares fundamentales de esta historia, creador de una de las “escuelas chamameceras” más importantes e influyentes junto a Tarrago Ros, Ernesto Montiel e IsacoAbitbol…(Yo agregaría algunos nombres más, como el entrerriano Abelardo Dimotta).
Verdadero prodigio del bandoneón, las raíces musicales del niño Transito parecen ajustarse a la teoría de Plisson que citábamos al comienzo: Influencia de todo lo guaranítico por el lado de su madre e influencia europea por parte de su padre, inmigrante italiano y acordeonista aficionado.
La figura paterna fue sin dudas la que signo su destino al comenzar a ejecutar el acordeón a los 8 años y, a la muerte de su progenitor y obligado por los apremios económicos, a trasladarse con su familia de su San Cosme natal a Corrientes capital, donde con solo 13 años y a efectos de colaborar con la economía de los suyos, comenzó a tocar en locales nocturnos.
“Entre de golpe a lo artístico, por necesidad más que por vocación”, confesaría muchos años después.
Siendo aún adolescente se incorpora a la Orquesta Folklórica de Corrientes, un paso que fue trascendental para su vida ya que fue allí donde, alentado por músicos de mayor edad, se dedicaría al instrumento que, si de Chamamé hablamos, seria sinónimo de su propio nombre: El Bandoneón.
Ya con el instrumento que sería su inseparable compañero integro diversas agrupaciones en Corrientes, decidiendo más tarde mudarse a Rosario en búsqueda de mejores oportunidades artísticas para, después si, radicarse en forma permanente en Buenos Aires (Parece que ya en ese entonces, Dios tenía su oficina de atención allí)… Fue en la Capital que, participando en la grabación de una agrupación llamada “Los Hijos de Corrientes” que dirigía otro histórico, Emilio Chamorro, es escuchado por un directivo del poderoso sello “Odeón” quien no solo lo alienta a hacer como solista su propio camino musical, sino que le ofrece un contrato discográfico.
Comenzaría de esta forma una nueva época para el Chamaméya que, contrariamente a lo que muchos creen, Cocomarola no era un músico tradicionalista, sino que fue un verdadero innovador  cuyos aportes creativos cambiaron para siempre las estructuras de la música del Litoral.
Hasta ese momento, la mayoría de los conjuntos chamameceros estaban conformados por al menos ocho integrantes. Algunos llegaban a estar integrados por más de diez. Don Transito cambio totalmente ese concepto en 1942 cuando apareció con el “Trio Cocomarola”, incorporando simultáneamente la modalidad del dúo de voces, un hecho verdaderamente renovador ya que, hasta ese momento, solo se utilizaba la voz solista.
En 1959 volvió a sacudir los patrones usuales delChamamé al incorporar el trio de voces, algo totalmente novedoso en ungénero y en un momento en el que, la mayoría de sus agrupaciones más importantes, seguían presentándose con dúos de cantores, tal cual lo había impuesto Cocomarola  muchos años antes.
Otro gran aporte de este verdadero creador fue su faceta autoral, llegando a componer más de cuatrocientas obras, muchas de ellas con letras de los más destacados poetas de ese tiempo como Armando Nelly,Odilio Godoy u Osvaldo Sosa Cordero.
Allíestá la ya citada “Kilometro 11”, pero también otras grandes creaciones como “El Kangui”, “Laguna Totora”, “Bañado Norte”, “La Colonia” y, por supuesto, un tema que trascendiómásallá de las fronteras de nuestro país y del continente: “Puente Pexoa”.
Este tema, originalmente compuesto en ritmo de Rasguido Doble, ha sido versionado por diversos cantantes y orquestas alrededor del mundo… He leído muchas veces que incluso fue grabado por el mismísimo Frank Sinatra aunque, creo yo, esta es una de las tantas leyendas que relacionan a “La Voz” con nuestro país. (Otra leyenda que por años circuló refiere a que Sinatra, siendo un niño, supo el destino que quería para si cuando vio cantar a un consagrado Carlos Gardel en los estudios de la NBC y que, incluso, el Morocho le había aconsejado  abandonar el vagabundeo por las calles y ocupar su tiempo y su vida en algo creativo. El canto, por ejemplo… Pero esa es otra historia).
En lo personal, por más que he buscado pacientemente, jamás encontré testimonios serios de que Sinatra haya llevado al disco “Puente Pexoa” alguna vez pero, aunque esto no sea cierto o al menos, aunque no se lo haya podido probar hasta el momento, esta historia nos sirve para tener una idea de la trascendencia que ha tenido esta obra.
Con las más de sesenta placas discográficas que Transito Cocomarola registró para la posteridad, definió un estilo chamamecero cuya innegable huella llega hasta nuestros días y sigue marcando un camino hacia el futuro.
El anfiteatro donde se realiza la fiesta mayor de esta expresión musical lleva su nombre. Es una de las formas que Corrientes ha elegido para agradecer el inmenso aporte que este extraordinario artista ha realizado al Chamamé, serio candidato a ser declarado por la UNESCO “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”.

“… Hombre, paisaje, sosiego,
todo es uno amalgamado
para dar en chamamé
lo que callan mis paisanos...”

OSVALDO SOSA CORDERO

 

Escribe: ENZO RODRÍGUEZ  especial para www.diamanterado.com

Compartir

Notas Relacionadas

Comentarios