En toda sociedad organizada y en primera instancia en un municipio, es el lugar de origen y asentamiento primario, es donde radica la relación indesligable con el funcionamiento del Estado.
Escribe: Elio Fernández

La cultura de los tributos, un compromiso ciudadano y de bien común.

Sin ánimo de pecar de ser parcial o tal vez arbitrario, se pretende entregar en este momento, una definición que procure identificar con mayor nitidez a la conciencia tributaria; entendiendo a ésta como la “…interiorización en los individuos de los deberes tributarios fijados por las leyes, para cumplirlos de una manera voluntaria, conociendo que su cumplimiento acarreará un beneficio común para la sociedad en la cual ellos están insertados…”.(Mario Alva Matteucci)

 

En toda sociedad organizada y en primera instancia en un municipio,  es el lugar de origen y asentamiento primario, es donde  radica la relación indesligable con el funcionamiento del Estado.

Para ello, se debe tener en cuenta, que  si no existiesen los tributos (impuestos, tasas y contribuciones. En próximas ediciones, hablaremos más detalladamente sobre su  conceptualización y particularidades) tampoco existirían los Estados. Sin los tributos, los Estados no estarían en la capacidad de cumplir con sus metas y objetivos a nivel nacional, provincial y municipal. Las construcciones y servicios los puede garantizar el Estado, si es que logra recaudar recursos.

 

¿Por qué es importante tomar Conciencia Tributaria?

 

Cabe destacar que un porcentaje mayoritario de nuestros conciudadanos desconocen  la palabra “tributos”, “impuestos”, “tasas” “contribución” y por ende, esa información es indispensable para la formación de un buen contribuyente.

 

Como consecuencia de lo antes mencionado, es de interés desarrollar una Conciencia Tributaria que ayude a mejorar los conocimientos de las personas, mediante procesos de información, motivación, difusión para cada uno de los habitantes, con el fin de modelar los hábitos de comportamientos tributarios adquiriendo información mediante los diferentes medios de comunicación y todo el material de apoyo que contenga información clara y actualizada, alcanzando de este modo una gran “Conciencia Tributaria”.

 

Como escribiera el Economista y Periodista Tomas Bulat en su libro Estamos como Somos “… Es un cambio contracultural. Ser distintos para estar distintos. Claro que nada es fácil, cómodo ni agradable. De hecho es incómodo. Sin embargo, la gran ventaja es que, tarde o temprano, salís de la escena convertidos en una mejor persona y mejor ciudadano, y eso sin duda lleva a una sociedad mejor. El camino no es sencillo ni divertido, pero tampoco una pavada. No es un sacrificio, Solo requiere esfuerzo. Nada más ni nada menos…”

 

Ante compromisos claros y el acompañamiento de los contribuyentes  el municipio puede cumplir con sus obligaciones, velar por el bien común y proporcionar a la población los servicios básicos que ésta requiere, necesita de recursos que provienen principalmente de los tributos pagados por los vecinos.

 

No pueden llevarse a cabo políticas tributarias o fiscales verdaderamente eficaces sin contar con el acompañamiento de los ciudadanos, para ello, debe tomarse en cuenta el factor humano y social. Todas las normas y planificaciones tributarias corren el riesgo de ser estériles si no se presta la debida atención a la conducta de los ciudadanos, a su moral personal y colectiva, e incluso a sus ideas sobre el modo de organizar la convivencia. Por ese motivo es la importancia especialmente en aquellas sociedades aquejadas por una conciencia tributaria débil y un Estado poco funcional, factores que generalmente se ven acompañados y agudizados por situaciones de crisis de valores sociales que refuerzan la hipótesis del divorcio entre cultura, moral y ley.

 

 

Elio Nelson Fernández

Técnico Universitario en Gestión y

Administración Pública.

UNER - Fceco

 

 

 

 

 

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