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Tras las bambalinas: el suspenso de la reforma política.
Escribe: Politólogo Nicolás Loza

Tras las bambalinas: el suspenso de la reforma política.

Por Nico Loza

El gobernador Gustavo Bordet está consensuando con la dirigencia política entrerriana el adelantamiento de las elecciones para el mes de abril de 2019. Primarias en abril. Generales en junio.

Desde que el Ejecutivo presentó el ambicioso proyecto de Reforma Electoral (que incluía, BUP, Género y Minorías) se presentaba la posibilidad del adelantamiento de las elecciones como una jugada de Bordet para reelegir el próximo año. Apenas el proyecto de Reforma entró en el Senado, fue parado por los tradicionales mecanismos de la política. Faltaba la palabra del ex gobernador Urribarri y sus acólitos que esperaban en la cámara baja para aniquilar el proyecto modernista. Así, la Reforma terminó siendo una propuesta de simple adelantamiento de las elecciones para conservar el poder justicialista provincial.

La mayoría de los sondeos de opinión en las ciudades cabeceras del interior de la provincia (esto excluye Paraná, Concordia, Uruguay y Gualeguaychú) arrojan que el gobernador posee una imagen positiva del 70 %. Lo que lo convierte en el candidato más competitivo del PJ. La opinión pública aún no registró el acuerdo con el urrikirchnerismo, que pediría los primeros lugares de la cámara baja para dar el visto bueno de desdoblamiento de las elecciones como quiere el gobernador.

Por el lado Cambiemita, excepto los Benedetistas, quieren adelantar las elecciones para medir fuerza en el territorio. Un  dato interesante de las demoscopias en el interior de la provincia es la aprobación de las gestiones de los intendentes del cambio. Habrá que ver cómo presentan sus propuestas de reelección con un candidato que, o no es competitivo o resistido en sus filas internas –Benedetti- o de poco conocimiento público, como Galiberti, Troncoso y compañía, y la seductora imagen de Bordet como opositor.

El proyecto de Reforma Política hubiese sido una buena oportunidad para modernizar, agilizar, y hacer más trasparente el sistema político entrerriano. Al parecer, solo fue una buena intención, ya que, la disputa del poder se cristalizó y concluyó con el acuerdo entre el urribarrismo y Bordet. En este escenario, los cambiemitas miraron desde la tribuna. Esa objetividad, tal vez sea un sólido argumento cuando arranque la campaña por el sillón de Urquiza. Allí, el no-peronismo le van a poder decir a los peronistas que son lo mismo, porque Bordet llevará a Urribarri, en su boleta. Llevará la cruz del sueño entrerriano.

  

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