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Abril 2018

El Estado Municipal y la construcción de políticas públicas

Definir clara y abarcativamente qué es un municipio, no es tarea sencilla, en virtud que las diferentes provincias, les confieren distintas características a sus municipios (jurídicas, territoriales, poblacionales), adoptando diversas formas de gobiernos locales. Así coexisten en nuestro país una diversidad de términos: partidos, municipios, comunas, distritos, comisiones municipales, para citar los más usuales.

Los Municipios al ser parte del Estado Nacional, están encuadrados dentro de un marco normativo, es decir, la Constitución Nacional, además para nosotros los entrerrianos nos rige  La Constitución de la Provincia de Entre Ríos, Ley 10027 Orgánica de los Municipios de Entre Ríos. Es un régimen político global y, al mismo tiempo, el de constituirse en el marco institucional más cercano a las comunidades. Ambas perspectivas deben ser tenidas en cuenta, si se pretende comprender el papel de los municipios

            Los gobiernos locales argentinos en las últimas décadas traspusieron profundas transformaciones en sus competencias, determinada, entre otros procesos por la reestructuración económica, descreimiento político, el desmantelamiento del Estado, del bienestar a escala nacional y provincial, que determinaron una creciente presión sobre los municipios para reasignar viejas funciones y desarrollar otra serie que hasta ese momento eran competencia de niveles superiores de gobierno.

            Teniendo en cuenta el análisis realizado por Braceli Orlando y Otros, ―Sistema Municipal Argentino con énfasis en los Municipios de la Provincia de Mendoza- Análisis comparado de su organización y estructura fiscal. “… los gobiernos locales a lo largo de los últimos quince años, se ha caracterizado la “evolución de los municipios” en tres grandes categorías, que responden a tres etapas:

1ª etapa: Municipios en la concepción tradicional: Desarrollo y mantenimiento de infraestructura urbana local - Pavimentación y reparación de calles - Mantenimiento de parques y recreación - Servicios generales urbanos - Recolección de residuos - Limpieza de calles - Alumbrado público – Servicio de Agua y Cloacas.

2º etapa: Municipios en la transición (mantienen los servicios prestados en la etapa 1ª pero incursionan en nuevas responsabilidades)  Servicios Sociales - Vivienda - Salud - Asistencia social - Seguridad (seguridad vial) - Justicia (justicia de faltas)

3ª etapa: Municipios en la sociedad moderna (mantienen las responsabilidades de las etapas 1ª y 2ª y asumen un nuevo papel como: Promotores del desarrollo económico - Incursión en nuevas formas de cuidado del medio ambiente…”

Como consecuencia,  el municipio debe cumplir con sus obligaciones y velar por el bien común y proporcionar a la población los servicios básicos que ésta requiere, necesita de recursos que provienen principalmente de los tributos pagados por los contribuyentes.

            Esta situación, genera un impacto negativo sobre los contribuyentes y los municipios. Los contribuyentes, se ven desalentados a cumplir con sus obligaciones tributarias porque no vinculan ingresos municipales con gastos en obras y servicios, mientras que los gobiernos locales, cuentan con escasos recursos para financiarlos como consecuencia de los bajos niveles de cobrabilidad de sus tasas municipales. Se crea entonces, un círculo vicioso, sólo posible de sortear con el auxilio financiero del gobierno provincial o nacional.

         Si analizamos dichos elementos, estos  son válidos para la relación entre las personas y los municipios. Dadas las circunstancias y el tiempo que transcurrimos, es necesario que se constituyan espacios de debate entre todos los actores de la sociedad,  para pensar y repensar políticas que sirvan para mejorar la calidad de vida, teniendo en cuenta, que los  municipios han asumido un rol preponderante a la hora de construir políticas públicas ya que son la línea del estado más cercana a los problemas y necesidades de los vecinos.

Elio Nelson Fernández

Técnico Universitario en Gestión y Administración Pública. -UNER - Fceco

 

Marzo 2018

La cultura de los tributos, un compromiso ciudadano y de bien común.

Sin ánimo de pecar de ser parcial o tal vez arbitrario, se pretende entregar en este momento, una definición que procure identificar con mayor nitidez a la conciencia tributaria; entendiendo a ésta como la “…interiorización en los individuos de los deberes tributarios fijados por las leyes, para cumplirlos de una manera voluntaria, conociendo que su cumplimiento acarreará un beneficio común para la sociedad en la cual ellos están insertados…”.(Mario Alva Matteucci)

 

En toda sociedad organizada y en primera instancia en un municipio,  es el lugar de origen y asentamiento primario, es donde  radica la relación indesligable con el funcionamiento del Estado.

Para ello, se debe tener en cuenta, que  si no existiesen los tributos (impuestos, tasas y contribuciones. En próximas ediciones, hablaremos más detalladamente sobre su  conceptualización y particularidades) tampoco existirían los Estados. Sin los tributos, los Estados no estarían en la capacidad de cumplir con sus metas y objetivos a nivel nacional, provincial y municipal. Las construcciones y servicios los puede garantizar el Estado, si es que logra recaudar recursos.

 

¿Por qué es importante tomar Conciencia Tributaria?

 

Cabe destacar que un porcentaje mayoritario de nuestros conciudadanos desconocen  la palabra “tributos”, “impuestos”, “tasas” “contribución” y por ende, esa información es indispensable para la formación de un buen contribuyente.

 

Como consecuencia de lo antes mencionado, es de interés desarrollar una Conciencia Tributaria que ayude a mejorar los conocimientos de las personas, mediante procesos de información, motivación, difusión para cada uno de los habitantes, con el fin de modelar los hábitos de comportamientos tributarios adquiriendo información mediante los diferentes medios de comunicación y todo el material de apoyo que contenga información clara y actualizada, alcanzando de este modo una gran “Conciencia Tributaria”.

 

Como escribiera el Economista y Periodista Tomas Bulat en su libro Estamos como Somos “… Es un cambio contracultural. Ser distintos para estar distintos. Claro que nada es fácil, cómodo ni agradable. De hecho es incómodo. Sin embargo, la gran ventaja es que, tarde o temprano, salís de la escena convertidos en una mejor persona y mejor ciudadano, y eso sin duda lleva a una sociedad mejor. El camino no es sencillo ni divertido, pero tampoco una pavada. No es un sacrificio, Solo requiere esfuerzo. Nada más ni nada menos…”

 

Ante compromisos claros y el acompañamiento de los contribuyentes  el municipio puede cumplir con sus obligaciones, velar por el bien común y proporcionar a la población los servicios básicos que ésta requiere, necesita de recursos que provienen principalmente de los tributos pagados por los vecinos.

 

No pueden llevarse a cabo políticas tributarias o fiscales verdaderamente eficaces sin contar con el acompañamiento de los ciudadanos, para ello, debe tomarse en cuenta el factor humano y social. Todas las normas y planificaciones tributarias corren el riesgo de ser estériles si no se presta la debida atención a la conducta de los ciudadanos, a su moral personal y colectiva, e incluso a sus ideas sobre el modo de organizar la convivencia. Por ese motivo es la importancia especialmente en aquellas sociedades aquejadas por una conciencia tributaria débil y un Estado poco funcional, factores que generalmente se ven acompañados y agudizados por situaciones de crisis de valores sociales que refuerzan la hipótesis del divorcio entre cultura, moral y ley.

Elio Nelson Fernández

Técnico Universitario en Gestión y  Administración Pública.

UNER - Fceco

 

 

 

 

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