Viernes 20 de Abril de 2018
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Desde hoy, una nueva columna de opinión se pone a consideración. TIERRA DE MÚSICOS nos dará la posibilidad de conocer música y músicos que reflejan la impronta de nuestro amigo Enzo Rodríguez. Como dijo Friedrich Nietzsche "La vida sin música sería un error" así que bienvenida la nueva propuesta. 

 

23/01/2018

FESTIVAL NACIONAL DE JINETEADA Y FOLCLORE

Con notable éxito nuestra ciudad vivió la edición número 47 del Festival Nacional de Jineteada y Folcklore.

El caluroso enero diamantino volvió a convocar a público de distintas partes del país que, en verdadera legión, ocuparon por cinco noches el campo “Martin Fierro”, logrando una de las ediciones record en asistencia de toda la historia de este evento.
Días antes, hubo pequeños indicios que parecían presagiar este resultado. Los comentarios de muchas personas en las calles de nuestra ciudad daban a entender que esperaban ansiosamente esta edición de una manera especial, aunque nadie parecía saber a ciencia cierta que provocaba este estado.
Ya en la primera noche quedo demostrado que, lo que días antes era una sensación casi colectiva, se estaba convirtiendo en una feliz realidad. Hacía muchos años que un día jueves no se desarrollaba con tanto público. Un público entusiastaque desde las primeras montas, daba claras señas de estar predispuesto a vivir intensa y fervorosamente cada una de las instancias del festival.
Se sabe, a diferencia del resto de las grandes fiestas con estas características que tiene el país, los espectadores que concurren anualmente a la Ciudad Blanca no son parte de una oleada turística que visita la zona y asiste al “Martin Fierro” como una escala más de su paseo y prosigue su viaje en busca de otros atractivos por conocer. Todo lo contrario. El público de Diamante viene pura y exclusivamente en busca de eso. Sabe de eso. Conoce la calidad y el nivel al que se lo ha acostumbrado por más de cuarenta años. Y por ese motivo exige un espectáculo que esté a la altura de su historia. Y una vez más, ese público vio colmada sus expectativas por el grado de excelencia demostrado por jinetes y reservados.
Este año, a efectos de drenar rápidamente del campo de jineteada el agua que podría acumularse ante alguna posible precipitación, se realizó un tratamiento a base de arena. Digamos que estéticamente no daba la mejor imagen, y mucho menos si se seguía el evento por la tv. Sin embargo, mucha gente que sigue muy de cerca todo lo referente a jineteadas, afirmaba que este tratamiento es muy efectivo, pero que lo hubiese sido mucho más si se hubiese realizado con mayor tiempo de antelación permitiendo que la gramilla creciera por encima de la arena.
Otro punto importante que tuvo esta edición es la fuerte apuesta desde lo económico por parte del municipio para lograr la presencia de algunos de los números artísticos más convocantes de estos tiempos. El riesgo valió la pena y rindió sus frutos. Es innegable que, guste o no, este evento tiene desde hace mucho su techo muy bien determinado en cuanto a concurrencia. Es un techo numerosísimo, pero un techo al fin, que solo se ve superado con la contratación de algunos de estos cuatro o cinco artistas (No son mas), que logran una diferencia más que notable a la hora de vender entradas. El resto de la cartelera estuvo completada con números conocidos, otros no tanto, pero que en su gran mayoría se caracterizaban por tener muchísima calidad, además de los ganadores del Pre – Diamante. Hubo para todos los gustos, en mi opinión.
El escenario “Carlos Santa María” quedo oficialmente inaugurado con la presencia del ballet “Raíces Alemanas”, para dar paso a “Saurio”Martínez que a base de música litoraleña teñida de influencias rioplatenses y latinoamericanas; encendió las primeras ovaciones de la noche. 
Las inclemencias del tiempo de la noche de viernes determinaron que sobre la marcha se fuera reprogramando la grilla artística e, incluso, las categorías en jineteada, con la lógica confusión que esto origina en el público. La actuación de Rubén Giménez quedo suspendida para el día Lunes, abriendo artísticamente la, a esas alturas, fría velada, el cordobés AndrésClerc, quien basó su propuesta en la contundencia y en los aires pop de su banda, más que en sus voz y sus composiciones. Un artista que no difiere mucho de los cientos que hay con ese estilo en el país, pero que aun así le alcanzo muy bien para echarse el público al bolsillo. Sobre todo a la tribuna.
Por desgracia, la lluvia provocó la suspensión del espectáculo cuando “Canto 4” había desarrollado algunas pocas canciones de su repertorio. Artísticamente, uno de los puntos de mayor estatura del festival.
Estos jóvenes de afinadísimas voces y acompañados solo de guitarras y bombo, demostraron que muchas veces, la calidad está muy por encima de la cantidad y de los recursos técnicos con que hoy en día, muchos músicos se rodean considerándolo parte indispensable para su llegada o no al oyente. No en vano esta propuesta ha venido cosechando numerosos elogios y premios en los últimos años, convirtiéndose en una de las mejores expresiones que Salta regala al país (Otra más de Salta, y van…) Ojala tengamos nuevamente la oportunidad de disfrutarlos en Diamante en condiciones mucho más favorables.
Otro de los momentos destacados del escenario fue la apertura del día sábado realizada por Sol “La Cunyta” Vázquez, de 15 años de edad. Esta joven, oriunda de Plottier, Neuquén, llegó como ganadora del Pre-Diamante en el rubro instrumental y dejó sorprendido a todo el mundo. Eximia guitarrista y con el solo acompañamiento de su padre en guitarra rítmica, logro atrapar al público y provocar ovaciones de pie a base de talento, audacia, frescura y humildad. Un presente maravilloso para esta pequeña artista y, lo que es mejor, sin dudas una promesa enorme para la música argentina.
Por desgracia, a esta joven casi no se le pudo ver el rostro. En un escenario fantástico, repleto de pantallas y acorde más que nunca con la altura del espectáculo, su imagen jamás se vio reflejada en estas pantallas, cosa que también sucedió en diferentes noches con varios músicos que no eran tan conocidos. Es una pena, y un detalle que deberían tener en cuentas los responsables de la transmisión en circuito cerrado.
El “Mago del Charango” provoco el delirio de los presentes con un show que no difiere en absoluto de lo que viene haciendo desde hace años pero que, probado está, resulta más que efectivo al momento de crear el clima festivo. Me parece, y solo me parece, en esta oportunidad, esta parte de la noche le hubiese correspondido a Rubén Cuestas, quedando el “Mago” para la segunda parte artística. Después de todo, seguramente habrá muchas más oportunidades de poder verlo en este festival. En cambio Cuestas se está despidiendo de los escenarios y fue justamente esa noche, en Diamante, donde comenzabaa transitarel año de su adiós al canto en forma profesional. Es más, se hubiese aprovechado esa temprana hora, con el predio completamente repleto de público (A tal punto que no se podía casi caminar y las cantinas habían quedado casi desabastecidas cuando apenas había pasado la medianoche), para hacerle su merecida despedida “oficial”. Su historia, la relación de Los Hermanos Cuestas con ese escenario y con la ciudad, y el hecho de colocar a Entre Ríos en el mapa musical del país y llevarlo a lo más alto, eran sobrados méritos para que así fuera. Aun así, no faltaron los homenajes y el reconocimiento  para algunas personalidades que hicieron, a través de los años, un gran aporte a la cultura y a esta fiesta: Alberto “Tito” Rodríguez, Hipólito Sosa, Carlos Santa María, Rómulo “Rulo” Acosta, Miguel González y el ingeniero Alberto Zapata. 
Jorge Rojas, una vez más, volvió a este festival y colmó todas las expectativas que, por meses, había provocado el anuncio de que su nombre integraba la cartelera 2018.
Un gran número de plateas demandadas con antelación y largas colas en las boleterías cuando hacía más de dos horas que la primera tanda de jineteada había comenzado, son solo algunas muestras de lo que hoy por hoy provoca la presencia de este salteño.
Somos muchos los que recordamos su primera visita a nuestra ciudad, cuando no tenía aun veinte años e integraba un grupo perfectamente desconocido llamado “Los Nocheros”. Los años pasaron y fuimos testigos de cómo fue creciendo y se fue afirmando dentro de esa formación para, posteriormente, proyectarse como solista, compositor y productor. Una carrera hecha realmente desde abajo que lo ha posicionado como uno de los artistas más importantes del país. En alguna oportunidad, sus shows contaban con un despliegue escénico pocas veces visto en el que incluía cuerpos de baile que llegaban a sumar más de treinta personas en escena. Lo que presentó este año fue una banda menos numerosa pero igual de impecable, y un trabajo audiovisual de jerarquía, sostenido por un importante equipo de dirección, cámaras y asistentes. Pero nada impacta más que las condiciones vocales de Rojas. Sin dudas es una de las grandes voces que tiene el país, lo que sumado a su simpatía, manejo de escenario y encanto lo hace casi infalible. Tampoco falto la generosidad en su presentación, ya que invito a compartir un par de canciones al santafecino Efraín Colombo. Un grande con todas las letras… Y aquí otro punto que resta: Cuando aún faltaba bastante para que finalizara su show, las luces del campo de jineteada se encendieron… Es esto necesario?  Se sabe que este tipo de iluminación necesita de algunos minutos de encendido previo para lograr su máxima potencia pero,.. Tanto tiempo de antelación se necesita? Sucede que toda la inversión que se hace en iluminación de escenario y que, muchas veces, lo exigen por contrato estos grandes números, termina siendo en vano ya que no se puede apreciar en su máxima dimensión.
Los Huayras, otro de los números muy esperados, también brillaron en forma excepcional, reafirmando una vez más su lenta pero firme consolidación en todo el país. Dueños de una calidad y de una osadía pocas veces vista, se han convertido en la agrupación referente para toda una generación nueva que se está asomando a la música de raíz folclórica.
La afección vocal sufrida por uno de sus integrantes, imposibilito la presentación de “Los Nocheros” tal cual estaba programado, quedando comprometida la presencia del consagradísimo grupo salteño para el año que viene. Sin embargo, el broche de oro del festival contó con una eximia propuesta de la música litoraleña como lo es “Tolato Trio”. Estos músicos de Federal, jóvenes con una dilatada trayectoria musical, se han convertido en los últimos tiempos en una de las mejores expresiones chamameceras con la que cuenta la provincia. Liderados por Diego “Tolato” Trzuskot, una de las mejores y más respetadas guitarras litoraleñas de los últimos años, sin dudas están destinados a escribir una página importantísima en la música regional de este tiempo.
Pasó Diamante.  Y en ese paso dejo demostrado lo mucho que ha crecido en más de cuatro décadas. Con errores y aciertos. Con sus críticas y elogios. Este magnífico evento sigue consolidándose año a año como uno de los mayores acontecimientos de este tipo de Argentina y países limítrofes. Sin dudas, hay muchas cosas por corregir y mejorar. Pero muchas de esas cosas no solo dependen de la organización, sino que también involucran a los distintos actores que intervienen directa o indirectamente. Causan dolor algunos comentarios de visitantes de distintos puntos del país que destacaban la belleza del espectáculo, a la vez que criticaban lo desmedido y hasta abusivo de algunos precios en el servicio de cantina. Ojala que este tipo de cosasno se conviertan en una de las características tradicionales de nuestro festival y que entendamos de una vez que todos, absolutamente todos, tenemos una pizca de responsabilidad en lograr que esta fiesta, siga siendo un acontecimiento que nos haga inflar el pecho como diamantinos.

 

 

 

17/01/2018

  "Toda la música vive en la guitarra"

Hace exactamente 29 años se apagaba la vida del enorme juglar oriental ALFREDO ZITARROSA.


Recuerdo perfectamente ese momento. Estaba con un grupo de amigos sentado en un juego de jardín que se encontraba en el frente de RADIO EMISORA DIAMANTE, la primera Fm que tuvo nuestra ciudad, fundada y dirigida por Néstor Cuestas. 

El hecho de sentarnos allí era una costumbre que teníamos los que en esa época eramos casi adolescentes. Era una forma de tratar de entrar en ese mundo fantástico y novedoso que era, para nosotros, el oír y ver desde adentro como funcionaba esa cosa tan mágica llamada radio.

Fue de tardecita, casi noche cuando llegó la noticia a la emisora. La nueva pasó casi desapercibida para mis amigos, mas no para mi, que quede en un estado casi de angustia.

Conocía y me gustaba Zitarrosa desde hacia unos años. La primavera democrática había posibilitado que las nuevas generaciones re descubrieran la existencia de artistas fundamentales de la cultura latinoamericana que habían sido silenciados por muchos años. 

La primera vez que lo vi en tv fue en el programa "Argentinisima". Su voz grave, su firmeza al cantar y al decir, me cautivaron de inmediato. Su presencia no pasaba desapercibida. Vestido de traje negro, peinado a la gomina y rodeado de cuatro o cinco guitarristas, me recordaba a algunas imágenes que alguna vez había visto de Gardel, aunque en el caso de Alfredo, jamás se lo veía sonreír.

La programación de Radio Emisora Diamante, dirigida fundamentalmente a difundir música popular argentina y lationoamericana, lo tenía siempre como uno de sus principales protagonistas. Canciones como "Violín de Becho", "Milonga para una niña", "Stefanie" o "Zamba por Vos", formaban parte del repertorio que yo canturreaba aquí o allá entre juegos, dibujos, mandados para mi madre y tareas escolares...

Claro, a esa edad, aun no dimensionaba la estatura artística de sus obras ni la importancia que tenían a nivel continental. Incluso no entendía muchísimas de sus letras... Pero canciones como "El loco Antonio" me provocaban cierta tristeza o nostalgia que, aunque suene contradictorio, me agradaba sentir...

Veintinueve años pasaron desde ese 16 de Febrero. Muchas cosas cambiaron desde entonces. Algunos de mis amigos ya no están. La radio hace muchos años que cerró para siempre sus puertas y, el edificio donde funcionaba, ha sido demolido y en su lugar se erigieron departamentos... Incluso, también es verdad, tampoco existe aquel que fui cuando tenia 14 años... Pero lo que no ha cambiado y sigue presente en mi vida es la obra de Zitarrosa. Tal vez, con más fuerza y presencia que nunca. 

Su forma única de abordar desde la canción tanto conciencia social como relatos intimistas, descripciones de personajes, el amor y, claro, el desamor, no solo lo han hecho perdurar en el tiempo, sino que se ha afirmado mucho mas aun a lo largo de los años. Su permanente búsqueda de una identidad uruguaya basada en la música de raíz campesina lo han llevado a convertirse en uno de los referentes más importantes e indispensables del Río de la Plata primero, y de gran parte de América Latina, después.

Alguna vez, Eduardo Galeano imagino en uno de sus relatos a Zitarrosa cantando una milonga en las puertas del Paraíso, con Dios escuchándolo emocionado y en silencio, siendo esa "la única vez que Dios no supo quien era Dios".

Nada mal para un hombre cuyo destino parecía ser definitivamente el periodismo, y que entro en la música casi de casualidad. Definitivamente nada mal, vuelvo a pensar, mientras mate de por medio, recuerdo ese momento, escribo y, desde mi equipo de música, me vuelven a conmover como el primer día, los versos de "Guitarra Negra"....

 

                        "Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... 
                          y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa,  
  por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles                                                                                                                                   y todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... 
                          la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, 
                          sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro...  
                          y aguardará hasta la madrugada... 
                         Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...”

 

9/12/2917

1ER. ENCUENTRO DE LA CANCIÓN

El pasado domingo volví a entrar, después de mucho tiempo, a la sala del teatro Marconi de nuestra ciudad. 
Inmediatamente, al asomarme al paraninfo, ese olor tan particular y propio del sitio nuevamente me dio la bienvenida después de muchos años, transportándome a otra época, donde el cine y los sonidos de música en vivo ocupaban ese espacio cada fin de semana, haciendo que muchos sintiésemos que gran parte de nuestra vida giraba en torno a ese universo donde reinaban muchas de las más nobles expresiones artísticas.
Hoy su aspecto ha cambiado un poco. La viejas butacas han sido retiradas y están en reparación, según me cuentan y, en su lugar, hay sillas que tratan de que el espectador este lo más cómodo posible en tanto estos trabajos de mejoras edilicias estén listos. Es cierto, el hecho de no encontrarse las butacas originales afecta un poco la calidad acústica que siempre ha caracterizado a esta sala y ha sido un orgullo en la región, aun así, el teatro sigue poseyendo ese encanto y esas cualidades únicas para disfrutar plenamente de artistas en vivo porque, de hecho, ese era el motivo que convocaba mi presencia allí: La música popular argentina volvía a ocupar el escenario del Teatro Marconi en el marco del 1er Encuentro de la Canción “Voces del Canto Nuestro”, una excusa, un pretexto maravilloso, una locura de un puñado de diamantinos con la obstinada ambición de generar en la ciudad un refugio para la música argentina y un espacio de encuentro en torno a la misma,… Ni más, ni menos.
A la hora señalada para el comienzo del espectáculo, 20 hs, aun éramos unos pocos los presentes allí, pero poco a poco se fueron arrimando espectadores y creí advertir en sus rostros que también hacía mucho tiempo que no pisaban ese viejo piso de madera y que, al igual que yo, estaban ávidos por que se produjera un hecho de estas características. Y fue entonces cuando trate de recordar cuantos eventos de este tipo se habían realizado en nuestra ciudad a lo largo de este año que ya se marcha, y me sobraron dedos de una mano para contabilizarlos. Una estadística que apena, teniendo en cuenta que hasta hace unos años , Diamante era en toda la región no solo sinónimode numerosos y buenos músicos, sino también de ser una comunidad rica en eventos culturales. En buena hora, los responsables de este espectáculo, han pensado que es tiempo de sumar un granito de arena para comenzar a revertir esta situación.
Los encargados de abrir la noche fueron los paranaenses Haydée Chaparro y Guido Tonin, integrantes del DUO ENARMONIA, quienes son una muestra clara de que el prestigio, la calidad y la sólida  trayectoria muchas veces, están divorciados con la popularidad y mucho más, con la masividad.  A pesar de estar en la escena desde hace más de treinta años, de haberse presentado en escenarios y universidades de Argentina, Chile y Uruguay, de haber recibido reconocimientos y distinciones en estos países y de haber sido declaradas de interés provincial muchas de sus obras, el Dúo Enarmonia permanece casi desconocido para el gran público.
Si alguno de los presentes nunca los había visto, muy pronto quedo sorprendido por la calidad y el buen gusto de esta propuesta que, con temas propios y obras de grandes autores como Carlos Pino, Ramón Ayala o Aníbal Sampayo, recorrieron ritmos y voces no solo del país, sino también de esta parte del continente. En épocas en que la sofisticación tecnológica y la, muchas veces, sobrecarga instrumental parece ser lo que determina o no que a un artista “le vaya bien” en términos comerciales, las voces del dúo, con el solo acompañamiento de la guitarra de Tonin, es casi una caricia al alma y nos recuerda que la riqueza de la canción verdadera es tal que, muchas veces, es en la sencillez donde alumbra con su luz más brillante.
Seguidamente, y en medio de una ovación, SAURIO MARTINEZ FOLCKLORE  subió al escenario para, junto a sus compañeros músicos, convidarnos a degustar una selección impecablede temas litoraleños. El chamamé, la chamarrita, el rasguido doble y algunos sonidos influenciados por la hermana República Oriental del Uruguay, fueron calentando aún más la cálida noche hasta convertir el recinto en una verdadera fiesta de nuestra música. Es interesante la solidez musical de esta formación y el personal estilo con que versionan clásicos de nuestra región. Párrafo aparte merecen las composiciones de Saurio y como va madurando en él esa faceta, tanto en sentidas canciones dedicadas a esta ciudad, como en relatos de  situaciones y vivencias graciosas tal cual las describe en “La empantanada”. Un punto alto en su presentación fue el de rescatar un par de obras de Coco Albornoz, “uno de los autores diamantinos tal vez no muy conocidos, pero sí muy comprometido con la cultura regional y que escribe cosas maravillosas”, como el mismo Saurio se encargó de explicar. “Pa’ la Boca del Amarillo” y “Pirincho” fueron las canciones elegidas. Dos pinturas de la idiosincrasia de la zona de islas.
En ese marco de alegría le tocó el turno de hacerse dueño del escenario a RAFAEL AMOR y, tal cual la ha hecho por décadas en cualquier parte del mundo, el trovador convirtió el recinto en un patio cualquiera y al público, en un puñado de viejos conocidos en una guitarreada de sobremesa.
Mientras se acomodaba en la silla y abrazaba su guitarra, no pude evitar recordar la primera vez que supe de él, hace casi treinta años, cuando en la radio en la que trabajaba  me recomendaron escuchar el cassette, en ese momento, de “Corazón Libre” y de cómo me gustaba tanto esa canción aunque, como en otras cosas, fue con el transcurrir de los años que comprendí en forma íntegra su real significado.  
La profundidad de la obra de Amor cautivo a todos de inmediato. Un creador de excelencia que, como tantos otros, son casi ignorados por los medios y los grandes escenarios, pero que sin embargo gozan del respeto y reconocimiento de sus colegas y del publico de otros países. Tal vez sea ese el precio que debió pagar por ser un artista que nunca renuncio a sus ideas y convicciones.
EL análisis de ciertas realidades, el amor, el dolor, la esperanza, las ausencias… El hombre en sí, siempre han sido el eje de su vasta obra. Asuntos serios si los hay, pero a los que Amor aborda, entre canción y canción, con chistes y graciosas reflexiones que lo acercan aún más al público, sin perder un solo centímetro de hondura y compromiso para con las causas populares. Aun en temas tan dolorosos en lo general( y en su caso, en lo personal), como puede ser el exilio. En esos momentos recordé a Armando Tejada Gómez cuando decía “Quise hacer de la poesía una fiesta, sin solemnidad… Hay que matar la gallina de la solemnidad cuando uno sale de casa. Todos estamos invitados a esta fiesta de la belleza, aunque a veces, por no tener corbata, note dejan entrar…”
Tal vez sea ese humor tan inteligente e irónico al que apela este juglar, la forma más inteligente para denunciar, o al menos, dejar en claro tantas veces como hagan falta, que no está para nada de acuerdo con el rumbo que parece haber tomado al mundo y que lo suyo, es una heroica resistencia artística a la cultura del mercado que impera en todos los órdenes.   
Canciones como “El mate lavao”, “ La razón humana”, “Doc Sud, amanecer y lluvia” o “Yo seré tu compañero” fueron sucediéndose entre la risa y la complicidad de los presentes. 
Amor, como en cada ciudad, teatro o perdido pueblito del mundo que visito en su destino de incansable cantor trashumante, se iba desangrando en coplas que hablaban de cosas vividas, vistas y pensadas en su largo peregrinar, y el público, conforme avanzaba su presentación, cada vez se convencía mas de estar frente a un amigo de años.
Claro, sin dudas los puntos más altos de emotividad la produjeron dos joyas de la canción hispanoamericana de todos los tiempos: Ese himno a los más altos valores humanos llamado “No me llames extranjero” y ese convite a jamás bajar los brazos y, mucho menos, a vender el alma llamado “Corazón Libre”.
Cuando el espectáculo finalizaba y Rafael, después de ser ovacionado de pie, parecía retirarse a camarines, decidió quedarse un rato más para, espontáneamente, invitar a subir al escenario al “DuoEnarmonia” y hacer el cierre de lo que (a esta altura que dudas cabía?), había sido una reunión de amigos con la música argentina como pretexto para la juntada.
“El canto por el amor debe ser esencialmente colectivo”, dijo alguna vez el venezolano Alí Primera, y así también parece entender Amor la esencia del canto al entregar a los presentes, con la participación de la pareja de artistas paranaenses, una sentida versión de “Fuentealba, Fuenteovejuna”, un homenaje al docente neuquino Carlos Fuentealba, asesinado por la espalda hace diez años en una manifestación. 
En un tiempo caracterizado por los olvidos, bueno es recordar y reflexionar lo que nos ha ocurrido, con la esperanza de que jamás vuelvan a sucederse hechos de esta naturaleza, ni situaciones que atenten contra la memoria. (Tres días después de este espectáculo, el monolito dedicado a la memoria de Fuentealba en Neuquén, fue vandalizado por manos anónimas).
Lógicamente, nuestro egoísmo hubiese querido que la presencia de Amor se siguiera extendiendo por más tiempo. Muchas canciones quedaron sin oírse. “Sobre mi sombra”, una milonga de la autoría de su padre, Francisco Amor, legendario cantante de la orquesta de Canaroy que en su momento fue muy aclamada en la versión de José Larralde se me ocurre ahora, solo por citar un ejemplo.
No faltará oportunidad. A estas alturas, Rafael es ya un amigo de Diamante y, quién sabe? Tal vez su eterno andar por el mundo con su poesía y su guitarra lo traiga nuevamente a este pago costero, más temprano que tarde…
Como sucede siempre, pudimos ser muchos más los presentes y, seguramente, habrá muchos detalles por corregir y pulir… Pero lo importante aquí es que se sentó el precedente de este 1er Encuentro de la Canción. Lo que en un principio parecía imposible, finalmente fue realidad. Crear en Diamante un espacio para la música popular argentina no es una utopía, al contrario, es posible y es necesaria. Un puñado de compueblanos tuvo el coraje de dar el primer pequeño gran paso. Ahora es deber de todos nosotros seguir apoyando la continuidad y el crecimiento de estas manifestaciones artísticas.
Para el bien de todos, y el mal de ninguno…

 

 

 

TIERRA DE MÚSICOS

12 de noviembre de 2017

ATAHUALPA YUPANQUI  Segunda parte

 

“Allá en la maraña entrerriana, a tres leguas de Rosario del Tala, y a orillas del Río Gualeguay, me reencontré con la tierra, con el paisaje de mi niñez que la ciudad me había quitado…”, recordaría Yupanqui décadas más tarde… Pero el trovador no solo se reencontró en Entre Ríos con la tierra, sino también con el espíritu libertario que lo acompañaría toda su vida. Atahualpa participa, en 1932, en la llamada Revolución de Los Kennedy, aquella revuelta encabezada por estos hermanos de La Paz, cuyo objetivo era devolver al gobierno al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, quien había sido derrocado dos años antes por el golpe militar encabezado por  general José Félix Uriburu.

A propósito, Víctor comenta que “Siempre existieron dudas sobre la participación o no de don Ata en ésta revolución, sin embargo son numerosos los biógrafos e historiadores que documentan su presencia en éste intento por restaurar la democracia. Félix Luna, entre ellos. Yo mismo encontré numerosos documentos sobre este hecho en los archivos de la biblioteca de Sadaic.

Hay que recordar algo: La operación de los Kennedy fue de tipo armada y consistió en tomar la comisaria de La Paz por la fuerza, cosa que, simultáneamente, debía suceder también en otras localidades según el plan que se había trazado con mucho tiempo de organización. Finalmente, solo el grupo liderado por los Kennedy logra el objetivo, por lo que quedan aislados y, sabiéndose vencidos, deben emprender una fuga casi de película hasta lograr exiliarse en Uruguay… Bien, hace un tiempo, estando yo justamente en La Paz, comento en una charla que estaba brindando que estaba preparando un libro sobre Atahualpa en Entre Ríos y cito lo de su participación en los hechos sucedidos hacia tantos años en esa ciudad. Al finalizar la misma, un amigo muy relacionado con la cultura del lugar me dice que yo estaba equivocado, que Yupanqui no había sido partícipe de aquello. Su fundamento se basaba en que, en el libro que el oriental Yamandú Rodríguez había escrito sobre los Kennedy a poco de la llegada de éstos y del resto de los exiliados a Uruguay, no se lo mencionaba en ningún momento como integrante del grupo aquel. Y la verdad es que, efectivamente, esto era así… Sin embargo, mi amigo no tenía en cuenta algunos detalles: En primer lugar, es el mismo Yamandú quien aclara que no da nombres propios por una cuestión de seguridad de los integrantes de esa patriada y la de sus familiares, debido a lo reciente de los hechos y a fines de evitar represalias sobre ellos. Es decir, es cierto que no nombra a Yupanqui… pero tampoco nombra a ningún otro del resto del grupo… Y además, y tal vez lo más importante, Atahualpa Yupanqui no era nadie, aun no existía, todavía se llamaba Roberto Chavero. Cambiaría su nombre cuando comienza a realizar grabaciones algunos años después. Por lo tanto, era uno más de ese grupo y no destacaba por sobre el resto”.

 

Yupanqui, en sus años de adolescencia y primera juventud era “Yrigoyenista perro, igual que mi padre”, lo cual es lógico si tenemos en cuenta que don Chavero, su padre, era ferroviario, una rama que en su mayoría, eran seguidores del caudillo radical a raíz de las mejores laborales  que les había otorgado. También es sabido que participaba en peñas organizadas por sectores radicales sin cobrarles un peso, por pura “solidaridad política, nomas”. Fue algunos años después que su pensamiento ideológico se volcó hacia el comunismo.

“Pero además de los documentos históricos que sitúan allí a Yupanqui, existen otras pruebas que son sumamente evidentes. Es cuando los Kennedy deben huir de La Paz que Yupanqui desaparece de nuestra provincia y también, como el resto del grupo, se va a Uruguay, de donde vuelve recién en 1934 cuando se declara la amnistía para todos los partícipes de esa revuelta… O sea, dos más dos, es cuatro!(Risas). Yo creo que, si no hubiese tenido necesidad de exiliarse, Yupanqui tal vez jamás se hubiese ido de nuestra provincia y otra hubiese sido la historia… Aun así, cuando vuelve de Uruguay, vuelve a pasar por aquí y se va a radicar a Rosario, donde forma un dúo con otro guitarrista de apellido Gandino que era entrerriano, pero esa es otra historia… Eso sí, a pesar de formar parte de este hecho que dejo varios muertos, Yupanqui estuvo dispuesto para cualquier tipo de tarea como revolucionario, excepto empuñar un arma. La restitución de la democracia también necesitaba a hombres leídos, reflexivos y decididos como él”, concluye  Acosta.

 

En el tiempo trascurrido en nuestra provincia, y aun en años posteriores, don Atahualpa supo entablar relación y estrechar fuertes vínculos de amistad con numerosísimos entrerrianos que, en muchos casos, se convirtieron en nombres ilustres del periodismo y la cultura de ésta región.

“ Una de las satisfacciones más lindas en esto de investigar y obtener información para el libro, fueron las horas y horas de charla que tuve con Carlos Santa María.El comienzo de la relación entre ellos dos fue extraordinaria: A mediados de la década del 60’, Yupanqui ya era un artista universal y uno de los mayores exponentes de la música latinoamericana cuando, entrevistado por la revista “Folcklore”, le preguntan sobre su visión en cuanto a los jóvenes valores que aparecían por montones haciendo música criolla… Hay que recordar que Atahualpa siempre fue una persona frontal, crítica y hasta lapidaria con sus opiniones. No le agradaba la forma en que, según su criterio, muchos jóvenes aprendían dos tonos y se largaban a cantar sin tener una base sólida y, muchas veces, hasta desconociendo de que hablaban en sus canciones. La cosa es que, ante esa pregunta, Yupanqui no duda en afirmar que “… En estos momentos, la decadencia se está acusando en sus formas más públicas. No niego que haya artistas jóvenes de buena fe. Los hay también honestos y que están en buen camino, como Carlos Santa María, por ejemplo…”

“Te imaginas?!”, se emociona Víctor,“Fue el reconocido conductor radial Miguel Franco quien pone en aviso a Carlos sobre esta declaración, y logra que llame telefónicamente al maestro para agradecerle su concepto. Carlos no solo lo conoció, sino que entablaron una respetuosa amistad en la que, incluso, Atahualpa aceptó gustosamente que el diamantino musicalizara dos poemas suyos: “Quisiera tener un monte” y “Poema a la guitarra”. Hay que destacar que Don Ata era muy remiso a elogiar por elogiar nomas, por eso cobra aun muchísima más dimensión el hecho de que firmara un profundo pensamiento en la contratapa de “Campesino”, el disco que Santa María grabara en 1972.”

“No puedo dejar de mencionar que, así como Yupanqui fue amigo y el máximo referente para Carlos, también lo fue con VíctorVelázquez, Miguel “Zurdo” Martínez y, claro, Linares Cardozo quien, inspirado por la misión de Atahualpa de recopilar e investigar el canto del viento de otras zonas del país, decidió hacer lo mismo en Entre Ríos. En la mayoría de los escenarios del mundo que piso, Yupanqui solía recitar un poema extraordinario llamado “Testimonio Final”… Lo que muchos ignoran es que no es de su autoría, sino que pertenece a un periodista y escritor crespense que fue un gran amigo suyo: José Eduardo Seri. Era tan profunda la amistad y la admiración que se tenían que, a la muerte de Seri, Yupanqui le escribió un poema de una sensibilidad profundísima”.

 

“Celebro mi destino                                                                                                                             

de sentir como siento

de vivir como vivo

de morir como muero.

 

                                                  Y porque lo celebro

y soy al fin la nada

de la sombra de un verso

os digo; Muchas gracias!

 

                                                  Muchas gracias, señor,

de la vida y la muerte, 

por ser apenas esto,

brizna efímera y leve…”

                                                   (“Testimonio Final”)

 

“Otro aporte inmenso para lograr  éste trabajo, me lo brindo el Dr. Domingo Nanni, de la ciudad de Paraná. Esta extraordinaria persona fue muy amigo de Yupanqui hasta el día de la muerte del juglar, y posibilitó que tenga acceso al intercambio epistolar  que mantenían a menudo. Muchas de esas cartas escritas por Yupanqui cuando andaba de gira por Europa o Japón… Hay una de esas cartas en la que don Ata, le escribe a Nanni pidiéndole que organice una cena en Paraná para las nochebuena de  1966 y que, a la misma, invite al “Cacique Marcelino Román y a Linares Cardozo”, para, al otro día,pasar Navidad en Rosario del Tala…”

Alguna vez, el humorista gráficoCrist, publico en el diario “Clarín”un “chiste” en el queaparecía una caricatura de Yupanqui con la leyenda “No hay pago como mi pago, viva la Place de la France”, haciendo referencia a que el artista, cantaba “cosas del pago” pero se iba a tocar a Francia. 

“El Dr. Nanni se sintió indignado ante esta publicación y escribió una dura carta a “Clarín”, que a la vez también apareció en “El Diario” de Paraná, donde no solo manifiesta que es una falta de respeto al “artista argentino reconocido y premiado mundialmente”, sino que recuerda que, si alguna vez Yupanqui llegó a Paris, no fue por propia voluntad sino que fue obligado por la prohibición que pesaba en el país sobre su obra y sus posibilidades laborales. A la vez, Nannirecrimina en esa nota al gobierno de la Ciudad de Buenos Aire el hecho de negarle a Atahualpa el nombramiento de “Ciudadano Ilustre”, a pesar de tener fijada su residencia allí desde hacía años.

A raíz de ésta carta, no solo Crist tuvo que pedir disculpas públicas, sino que un par de años más tarde, Yupanqui fue declarado “Ciudadano Ilustre”,.. Y todo gracias a la intervención de su amigo entrerriano”, afirma Acosta.

 

La tarde se apaga lentamente sobre la ciudad de Diamante y, mientras los últimos rayos dorados persisten en ingresar por los ventanales, Víctor Acosta nos revela su, tal vez, sentimiento más íntimo que le produjo el parir este nuevo libro:

“La intención de este libro, fue la de documentar el amor que Yupanqui tenia por ésta comarca de chicharras , por su gente y por todo lo  aquí vivió y fue fundamental para su vida y su obra: Aquí  compartió historias, cantó, hizo su rancho, sufrió, fue feliz, se jugó el pellejo, fue padre,.. Fue uno más de los entrerrianos y, no solo jamás olvido esa etapa, sino que la recordaba y destacaba permanentemente… Sigo agradeciéndole al maestro su enorme obra, y le pido perdón si no he estado a la altura de sus profundísimas reflexiones, pero sigo aprendiendo de él leyendo y releyendo su obra. Humildemente, me siento un ignoto alumno del mejor de los maestros. No estoy seguro de que me hubiese aprobado, pero si estoy tranquilo porque, creo, he seguido su huella. Alguna vez, Yupanqui escribió: “La guitarra entrerriana tiene una gran misión: Dar el paisaje”… Y que otra cosa hemos hecho con “Las Voces de Montiel”?Qué han hecho “Los del Gualeyan”, “Los Chamarriteros”, “Los HermanosSpiazzi”, el “Dúo Calandria” y tantos otros?.. Qué hacemos?... Justamente eso, que es nuestra misión: Dar el paisaje.”

 

“Rastreando la huella de los cantos perdidos por el viento, llegue al país entrerriano. Sin calendario, y con la sola brújula de mi corazón, me topé con un ancho rio, con bermejos barrancos gredosos, con restingas bravas y pequeñas barcas azules. Mas allá las islas, los sarandisales, los aromos, refugio de matreros y serpientes, solar de haciendas chúcaras. Lazo, puñal, silencio, discreción.

Me adentre en ese continente de gauchos, y llegue a Cuchilla Redonda, desde Concepción del Uruguay. Llevaba un papel para Aniceto Almada. Y días después -hacen ya treintaitantos años-, crucé por Escriña, Urdinarrain, y fui a parar a Rosario del Tala…”

                       ATAHUALPA YUPANQUI

 

08 de Octubre de 2017.

ATAHUALPA YUPANQUI Primera parte

Hace unos meses, leyendo “El Canto Del Viento”, esa magnífica obra de don Atahualpa Yupanqui, quedé completamente convencido que, tal como sostienen los grandes escritores que se han dedicado investigar sobre la vida y el legado del gran juglar argentino, es éste trabajo el que mejor lo representa.

En él encontramos relatadas poéticamente las memorias de don Ata sobre sus años mozos, cuando aún era Héctor Roberto Chavero y estaba muy lejos de, siquiera, soñar con dedicarse al canto. Aun así, describe maravillosamente sus andanzas por los rincones de la patria y todo lo que vivió, conoció y respiró. Sus pensamientos, sus sentires, su indomable deseo de ser un eterno trashumante y el paisaje, siempre el paisaje que lo atraviesa de lado a lado como una certera puñalada. Es decir, no es ni más ni menos que el relato de la gestación del artista que, años después, seria conocido como Atahualpa Yupanqui.

Dos hechos me emocionan y a la vez me despiertan curiosidad con esta obra: El gran porcentaje de la misma dedicado a su paso por Entre Ríos y el párrafo que, textualmente, dice:

 “Flotaban en el aire entrerriano los versos de Fernández Espiro, de Andrade, de Panizza, de Saraví… Allá, por Feliciano, el moreno Soto levantaba sus coplas en la noche, entre elgramillal de los Kennedy. En Diamante se desvelaba el chango Tejedor, la más dulce voz deesa costa…”

Quien fue el chango Tejedor?..  Como podía ser que las personas relacionadas a la cultura y a la historia de nuestra ciudad jamás hubiesen oído hablar de él?... Y lo que era aún más extraño, como se explicaba que mucha gente supiese que Yupanqui vivió un tiempo en esta provincia y que, a la vez, se desconociese casi todo sobre sus vivencias en ese período?

Era extraño, realmente.

A las pocas semanas me entero de un hecho que podía echar luz sobre lo que, para mí, era todo un misterio: Víctor Acosta, el poeta, músico, compositor y escritor diamantino publicaba su séptimo libro titulado “Con Yupanqui y en Montiel - Rastreando sus huellas por Entre Ríos”.

Concerté una charla con él para que me contara sobre su trabajo de investigación, el cual ameritó la publicación de ésta obra, y los misterios que fue develando en su andar tras los pasos de don Ata por estas tierras.

Me recibe en el sitio donde diariamente desempeña su trabajo y en el que, tal vez, ambos nos sentimos más que cómodos: Una biblioteca. No se me ocurre un mejor marco para hablar sobre un hombre que se sentía orgulloso de haber nacido en una “familia pobre, pero con libros”, y que su misma formación autodidacta lo llevó desde muy temprana edad a conocer, no solo a autores argentinos de temática costumbrista, sino también a Cervantes, Nietzsche o los clásicos griegos.

“En realidad esto comienza hace mucho tiempo. Una vez, escuchando su milonga “Sin Caballo y En Montiel”, me puse a analizar detenidamente cada estrofa y llegué a la conclusión que en cada una de ellas había muchísima información… Es decir, creí estar seguro que no era una obra para tomar así nomás, como al paso, sino que cada estrofa tenía un misterio a develar, algo mucho más profundo que, por supuesto, tenía estrecha relación con Entre Ríos, que es lo que a mí me interesaba.

Fue así que al pasar los años, comienzo a investigar sobre el tema aunque sin saber si lograría reunir material suficiente como para un libro. Si a poco de transitar el tema llegaba a mi techo, seguramente abandonaba el proyecto porque, me parecía a mí, era innecesario un trabajo de dos o tres páginas cuando ya grandes escritores y periodistas como  Fiorotto o Riani lo habían hecho… Por suerte, había mucho más por conocer.

 El título del libro lo elegí haciendo un paralelismo con la milonga de Yupanqui, porque fue ella la que despertó en mí el deseo de asomarme a éste tema.”, nos cuenta  Víctor.

En 1929, con 21 años, el joven Chavero decide dejar Buenos Aires después de haber pasado necesidades por más de tres años, y elije como destino la provincia de Entre Ríos. Su situación económica era tan precaria que, como cuenta en “El Canto del Viento”, debió vender hasta su guitarra para poder trasladarse junto a su esposa hasta ésta parte del litoral argentino.

“Fijáte vos”, continúa Víctor, “El sentimiento que tenía por Entre Ríos y lo importante que fue en su vida que, de esa obra, tres capítulos completos son dedicados a nuestra provincia: “Entre Ríos”, “Sin Caballo y en Montiel” y “Genuario Sosa, un entrerriano”. A propósito de este último relato, contactándome con el prestigioso paleontólogo Schubert Flores Vassella, descubro en su trabajo “Hombres y caminos. Yupanqui, afiliado comunista”, que el relato sobre Genuario lo había escrito en la década del 40’ aunque se lo conoció en el 65’, cuando se publicó “El Canto…”… La única diferencia entre uno y otro es que en el libro, suprime del original un breve párrafo en el que alude a la persecución política que sufría al momento de escribirlo, seguramente para no generar el mal entendido de que hacía referencia al gobierno actual… Viste como termina ese relato sobre Genuario?: “…Ahora, desde hace un tiempo, descansa bajo los talas, en un perdido rincón de Cuchilla Redonda. Tierra entrerriana lo cubre. ¿Qué mejor bandera?”… Que cosa más bella…”

En el tiempo que estuvo en Entre Ríos, Atahualpa residió en diversos lugares como Sauce Norte, Altamirano o Urdinarrain para, finalmente, radicarse en Tala, en el centro de la provincia de Entre Ríos, donde decidió armarse su rancho. En todo ese periodo, debió realizar los más diversos oficios para paliar la pobreza, la mayoría de ellos muy ingratos. Es en Tala donde funda el diario “La Voz de El Tala”, en el que escribía columnas sobre asuntos sociales como casamientos o bautismos y, como sobraban columnas en blanco las llenaba con poemas de autores como Pedroni o YamandúRodriguez. Después de algunos pocos números, el diario cierra por “abundancia de escasez”.

“Es estando en Urdinarrain, donde subsistía trabajando  en los galpones de Goldaracena, que nace su primera hija, otro hecho importantísimo que lo une aún más a Entre Ríos. Yo tuve acceso al acta de nacimiento y descubro

EN FOCO

El Estado Municipal y la construcción de políticas públicas

Definir clara y abarcativamente qué es un municipio, no es tarea sencilla, en virtud que las diferentes provincias, les confieren distintas características a sus municipios (jurídicas, territoriales, poblacionales), adoptando diversas formas de gobiernos locales. Así coexisten en nuestro país una diversidad de términos: partidos, municipios, comunas, distritos, comisiones municipales, para citar los más usuales.

Escribe Elio Fernández

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