En Argentina, hay 163 niños pobres por cada 100 adultos en esa misma situación. La pobreza está infantilizada. Así lo señala un estudio del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), publicado ayer en el marco del Día Universal del Niño, que resalta que el 41% de los niños no tiene sus necesidades básicas satisfechas.

Esta situación fue empeorando en los últimos 15 años: la pobreza en general bajó considerablemente pero la infantil lo hizo a un ritmo mucho menor. En 2003, había 140 niños pobres por cada 100 adultos.

“La inversión del Estado dirigida a niños y adolescentes viene aumentando desde 1995, y duplicó su valor de 1,3 punto del PIB a 2,6 puntos en 2016, pero aun así no logró reducir la infantilización de la pobreza”, apunta el informe. Además, resalta que a partir de 2016 hubo un cambio de tendencia: si bien la inversión pública en niñez y adolescencia en pesos corrientes creció 28,9%, cuando se ajusta por inflación se observa una caída de 7,4%. Todavía no hay datos consolidados de 2017 y 2018, pero el análisis del Cippec advierte que esa inversión siguió cayendo.

Ante ello, la ONG elaboró tres recomendaciones para revertir esta situación: asegurar los fondos presupuestarios destinados a los programas que tienen un impacto significativo y demostrado sobre el bienestar de los niños y adolescentes, incluso en momentos recesivos; monitorear y evaluar la calidad de la inversión y mejorar y fortalecer los formatos institucionales, como el Gabinete de Desarrollo Humano y la figura del Defensor del Niño.

 

Fuente Informativa: El Economista

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